jueves, 29 de noviembre de 2007

EL ESTADO APUESTA POR LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA RESPONSABLE

Santa cruz, 09 de Noviembre de 2007, Bolivia.

A partir del lunes 12 de noviembre comienza la transferencia de productos biológicos para el sector soyero que cubrió mas de 12 mil hectáreas, en el marco del Tratado de Comercio de los pueblos y la Alternativa Bolivariana para las ameritas (TCP-ALBA).Este aspecto constituye un hecho importante e histórico para el sector agrícola porque por primera vez el Estado Bolivariano apuesta a la producción responsable del cultivo extensivo mas importante de nuestro país y es una señal del interés estatal por cumplir la ley 3525 de producción Agroecológica.

Este convenio, firmado por el TCP – ALBA, representando al Estado bolivariano y PROBIOMA, como institución encargada de la transferencia de productos biológicos, tiene como objetivo apoyar la producción soyera que permitirá beneficios económicos para el pequeño productor, pero también impulsará la implementación de los criterios de responsabilidad social y ambiental que promuevan una practica agrícola mas sana para el medio ambiente, la biodiversidad, la salud humana y la seguridad alimentaría.

Así mismo desde este lunes se está procediendo al análisis genético de la soya que tiene como destino Venezuela. PROBIOMA, es la encargada de realizar este análisis genético de mas de 70.000 toneladas, por la cual, PROBIOMA cuenta con un laboratorio de biología molecular que permitirá detectar la soya transgénica.

Es un paso importante que se da en cuanto al impulso de una agricultura mas responsable tanto por la transferencia de mas de doce mil dosis de productos biológicos en un sector que ha sido caracterizado por el uso excesivo de agroquímicos: como también por el análisis genético de 70 mil toneladas de soya, que evitara poner en riesgo la salud de mas de 27 millones de Venezolanos que se alimentarán de soya bolivariana no transgénica.

Servicio de Información Ciudadana
sicbioma@probioma.org.bo
www.probioma.org.bo


DÍA MUNDIAL DEL NO USO DE PLAGUICIDAS

domingo, 25 de noviembre de 2007

DETENGAMOS LA INTRODUCCIÓN DE MÁIZ TRANSGÉNICO EN EL PAÍS



La PLATAFORMA, PERÚ, PAÍS LIBRE DE TRANSGÉNICOS, es un colectivo de organizaciones y personas que tienen un objetivo común, informar sobre los riesgos de los transgénicos en la salud, ambiente y biodiversidad así como fomentar el respeto al medio ambiente y sus ciclos naturales, impulsar la transparencia y vigilancia ciudadana con un solo compromiso, el desarrollo humano, una vida sana, plena, digna y feliz y está integrada por 14 organizaciones y personas naturales, cumple con informar a la ciudadanía lo siguiente:

En días recientes los medios de comunicación han informado que, en el valle de Barranca, se han detectado cultivos de maíz transgénico sin ninguna autorización por parte de las autoridades gubernamentales. Las implicancias de este hecho son graves e impredecibles.

Los transgénicos son organismos vivos a los que se les ha cambiado sus características genéticas introduciendo material genético de otra especie. Ejemplo: ….. Este proceso de manipulación genética esta siendo duramente cuestionado a nivel mundial por sus riesgos en la salud y la biodiversidad. Muchos países han establecido moratorias como es el caso reciente de Francia por la incertidumbre que genera su utilización en la alimentación y el ecosistema.

Por lo anterior, expresamos:

Nuestra profunda preocupación por l a liberación ilegal de maíz transgénico, a pesar de no existir ninguna autorización para ello por la autoridad competente. Esto muestra la trasgresión de las normas jurídicas y la falta de supervisión para controlar y detener estos experimentos al margen de los estudios y medidas de bioseguridad.

Nuestro país es centro de origen de 36 variedades de maíz y es el más importante después de México en diversidad de variedades locales. En consecuencia, estos sembríos ilegales que fácilmente podrían ser diseminados a diferentes regiones donde se cultivan dichas variedades, implican un elevado riesgo de contaminación genética.

Hacemos un llamado al INIA, SENASA y el CONAM para que realicen las investigaciones del caso a fin de determinar las empresas y personas involucradas en el ingreso de estas semillas transgénicas, y establecer las responsabilidades y sanciones del caso por ser un atentando a la biodiversidad del país.

Lo sucedido demuestra una vez más el interés de las transnacionales y un grupo de profesionales de nuestro país que vienen utilizando todas las herramientas a su alcance con el propósito de lograr, a como de lugar, la aprobación de Ley de Biotecnología Moderna que se encuentra en la agenda del Congreso de la República que únicamente beneficiará a las grandes corporaciones multinacionales de transgénicos.

Somos concientes de la importancia de la biotecnología para el desarrollo científico y tecnológico del país pero sin transgredir los procesos de evolución natural de los seres vivos y sin poner en riesgo la salud y la biodiversidad del país. En ese contexto resulta imperativo detener el ingreso de estas especies manipuladas genéticamente y debatir ampliamente el tema antes de aprobar cualquier norma sobre la materia.

Por lo que demandamos:

Que el Congreso de la República detenga la discusión y aprobación de la Ley de Biotecnología sin antes haber sometido la propuesta a un proceso de consulta nacional sobre su impacto.

Que las autoridades respectivas decreten una moratoria para evitar la investigación, importación, comercio y liberación de los organismos genéticamente modificados (OGM's) hasta que no se esclarezca su impacto en nuestra agricultura.

Lima, 23 de noviembre 2007

Firman.

- Asociación Nacional de Productores Ecológicos del Perú-ANPE Perú
- Red de Acción en Agricultura Alternativa-RAAA
- Red de Agricultura Ecológica del Perú-RAE Perú
- Red Peruana de Comercio Justo y Consumo Ético
- Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios-ASPEC
- Comité de Consumidores Ecológicos-CCE
- Leisa - Revista de Agroecología
- Hoja Verde
- Atacc-Perú
- RAE Sisay
- Centro IDEAS
- Instituto de Cultura Alimentaría Andina-INCAA
- Maná Integral
- Conciencia Ecológica

jueves, 15 de noviembre de 2007

Seguridad Alimentaria en el Bajo Atrato

En varias regiones del Pacífico, incluyendo el Bajo Atrato, la situación de tener suficientes y buenos alimentos se ha visto reducida por :

•Cambios inadecuados en el uso del suelo.
•Cambios en la tenencia de la tierra.
•Políticas públicas desequilibradas.
•Dependencia de ayudas alimentarias y de proyectos de cooperación.
•Las comunidades pasaron de tener varias. opciones de manejo del territorio a depender de unas pocas, por ejemplo la madera.
•La guerra por los recursos y el territorio।

El derecho al alimento es un derecho humano básico।

promulgado por las Naciones Unidas desde 1946.
Este desafortunamente, sigue siendo un derecho ausente.

El derecho al alimento tiene que ver con:
•Disponibilidad (Que estén los alimentos)
•Acceso (Que se puedan tener los alimentos)
•Calidad y
•Cantidad de alimentos

Los derechos humanos en cuestión a una alimentación adecuada incluyen:
•El derecho a no pasar hambre.
•El derecho a contar con agua potable.
•El derecho a un acceso a los recursos, incluyendo recursos eléctricos para cocinar.
•El derecho a tener buena salud mental y física।

En el foro de Soberanía alimentaria en el 2001 se concluyó que:

“Las causas reales del hambre y malnutrición y la exclusión de millones de personas a la tierra, el bosque, el mar, el agua, las semillas, la tecnología y el conocimiento, no son efecto de la fatalidad, de un accidente, de un problema de la geografía o de los fenómenos climatológicos। Ante todo son una consecuencia de determinadas políticas económicas, agrícolas y comerciales que han sido impuestas por los poderes de los países desarrollados y sus corporaciones en su afán de mantener y acrecentar su hegemonía política, económica, cultural y militar.”

Colombia ha firmado y ha suscrito muchos pactos, acuerdos y leyes para dar garantía a este derecho

La Declaración Universal de los Derecho Humanos (1948)
El Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)
La Declaración sobre la Erradicación del Hambre y la Malnutrición (1974)
La Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial (1996)
La Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing – Cumbre de la Mujer (1995)
El Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (2001)

En la Constitución Nacional
Artículo 2
Artículo 366
Artículo 43 “La mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación. Durante el embarazo y después del parto gozará de especial asistencia y protección del Estado y recibirá de éste subsidio alimentario si entonces estuviere desempleada o desamparada. El estado apoyará de manera especial a la mujer cabeza de familia.”
Artículo 44
Artículo 46

Pero a pesar de todo lo anterior, a principios de este año, el hecho que puso los ojos de toda Colombia y el mundo nuevamente en el Chocó, fue la muerte de doce (12) niños y el traslado de nueve (9) más para recibir atención médica debido a la desnutrición, en la zona del Carmen de Darién. En Domingodó, de donde provenían los menores, otros tres adultos también habrían fallecido por la misma causa. Los menores pertenecen a las comunidades a las comunidades indígenas y negras y presentaban severos cuadros de desnutrición, así como infecciones intestinales y deshidratación aguda.

En el Chocó, centro de diversidad de plantas y espacio de culturas que manejaban con acierto los recursos del medio se asoma con mucha fuerza la situación del HAMBRE

Las organizaciones y quienes las apoyan están llamadas a pensar que se va a hacer:

1.Recibir ayuda alimentaria a ciegas?
2.Tener las condiciones para producir suficientes y sanos alimentos?
3.Manejar los recursos del medio?
4.Organizarse para detener los atropellos a las comunidades y así, ellas puedan producir como lo saben hacer?

Es necesario entonces que se pueda distinguir cuáles son las maneras de enfrentar este problema para darle solución.
Miremos entonces los conceptos que nos pueden ayudar a pensar:

SEGURIDAD,
SOBERANÍA o
AUTONOMÍA ALIMENTARIA?

De acuerdo a la FAO (Organización Mundial de Alimentos) define la seguridad alimentaria como aquella situación

"cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias, a fin de llevar una vida activa y sana”

Esta situación sirve para atender al derecho de no aguantar hambre, pero también genera un enfoque que ha sido criticado por regalar alimentos sin importar de donde vengan y que impactos puedan producir, sin tener en cuenta a veces, la calidad de los mismos. Esto puede llevar a una visión asistencialista y puede aplazar el enfoque político de tipo estratégico en el que la gente sea autosuficiente.

“la soberanía alimentaria es el derecho de cada pueblo a definir sus propias políticas agropecuarias y en materia de alimentación, a proteger y reglamentar la producción agropecuaria nacional y el mercado doméstico a fin de alcanzar metas de desarrollo sustentable... (Grain, Friends of the Earth Uruguay y otros, 2001)

En la declaración de Nyéléni en 2007, nuevamente se afirmó que:
La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

Para alcanzar la soberanía alimentaria se necesita:
Una agricultura de bajos insumos.
La recuperación de la dimensión biológica de la Agricultura.
El control de las semillas.
Recuperación del suelo.
La diversificación de los cultivos
Revalorización de la cultura de la gente y de lo que produce.
Fortalecimiento del Mercado interno y
Descentralización productiva।

Para los Embera de Ibudó y Karrá en Dabeiba es el trabajo que realizan para poder comer y vivir mejor, eso significa:
Vivir bien.
Sembrar comida.
Trabajar comida para el consumo de uno.
Tener sembrados suficiente y permanentes.
Realizar trabajos y tenerlos en buen estado.
Criar animales.
Tener plátano, yuca, arroz, maíz por parejo.
Es estar tranquilo de que haya comida de toda clase.”
Trabajar la tierra para tener alimentos.

Eso nos da fuerza para apostar a que haya AUTONOMÍA ALIMENTARIA, la cual se conseguiría con:

El control y la apropiación (Gobierno) de los espacios físicos o Territorios.
La aplicación de conocimientos y formas propias de la Cultura.
El cuidado y aprovechamiento de las diversas formas de vida o Biodiversidad (tanto silvestre como cultivada)

viernes, 9 de noviembre de 2007

DECLARACIÓN DE NYÉLÉNI

Nosotros y nosotras, los más de 500 representantes de más de 80 países, de organizaciones de campesinos y campesinas, agricultores familiares, pescadores tradicionales, pueblos indígenas, pueblos sin tierra, trabajadores rurales, migrantes, pastores, comunidades forestales, mujeres, niños, juventud, consumidores, movimientos ecologistas, y urbanos, nos hemos reunido en el pueblo de Nyéléni en Selingue, Malí para fortalecer el movimiento global para la soberanía alimentaría। Lo estamos haciendo, ladrillo por ladrillo, viviendo en cabañas construidas a mano según la tradición local y comiendo alimentos siendo producidos y preparados por la comunidad de Selingue ... Hemos dado a nuestro trabajo el nombre de "Nyéléni," como homenaje, inspirados en la legendaria campesina maliense que cultivó y alimento a su gente.
La mayoría de nosotros somos productores y productoras de alimentos y estamos dispuestos, somos capaces y tenemos la voluntad de alimentar a todos los pueblos del mundo। Nuestra herencia como productores de alimentos es fundamental para el futuro de la humanidad। Este particularmente el caso de mujeres y pueblos indígenas que son creadores de conocimiento ancestrales sobre alimentos y agricultura, y que son sub-valorados. Pero esta herencia y esta capacidad para producir alimentos nutritivos, de calidad y en abundancia, se ven amenazada y socavada por el neoliberalismo y el capitalismo global. Frente a esto, la soberanía alimentaria nos aporta la esperanza y el poder para conservar, recuperar y desarrollar nuestro conocimiento y nuestra capacidad para producir alimentos.
La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo। Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen alimentario actual, y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y de pesca para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales. La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, la pesca artisanal y el pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica. La soberanía alimentaria promueve el comercio transparente, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos, y los derechos de los consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición. Garantiza que los derechos de acceso y a la gestión de nuestra tierra, de nuestros territorios, nuestras aguas, nuestras semillas, nuestro ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producimos los alimentos. La soberanía alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.
En Nyéléni, gracias a los muchos debates y a la intensa interacción, estamos profundizando en nuestro concepto de soberanía alimentaria, y hemos intercambiado acerca de la realidad de las luchas de nuestros respectivos movimientos para conservar la autonomía y recuperar nuestro poder। Ahora entendemos mejor los instrumentos que necesitamos para crear un movimiento y promover nuestra visión colectiva.

¿En pos de qué luchamos?
Un mundo en el que…
Todos los pueblos, naciones y estados puedan decidir sus propios sistemas alimentarios y políticas que proporcionen a cada uno de nosotros y nosotras alimentos de calidad, adecuados, asequibles, nutritivos y culturalmente apropiados;
se reconozcan y respeten los derechos y el papel de las mujeres en la producción de alimentos y la representación de las mujeres en todos los órganos de toma de decisiones;
... todos pueblos de cada uno de nuestros países puedan vivir con dignidad de su trabajo, y puedan tener la oportunidad de vivir en sus lugares de origen;
... la soberanía alimentaria sea considerada un derecho humano básico, reconocido y respetado por las comunidades, los pueblos, los estados y las instituciones internacionales;
... podamos conservar y rehabilitar los entornos rurales, zonas pesqueras, los paisajes y los alimentos tradicionales, basándose en una gestión sostenible de la tierra, del suelo, el agua, las semillas, el ganado y biodiversidad;
... valoremos, reconozcamos y respetemos la diversidad de nuestro conocimiento, alimentación, lenguas y nuestras culturas tradicionales, y el modo en el que nos organizamos y nos expresamos;
... exista una verdadera reforma agraria integral que garantice a los campesinos plenos derechos sobre la tierra, defienda y recupere los territorios de los pueblos indígenas, garantice a las comunidades pesqueras el acceso y el control de las zonas de pesca y ecosistemas, que reconozca el acceso y el control de las tierras y las rutas de migración de pastoreo, garantice empleos dignos con sueldos justos y derechos laborales para todo los trabajadores, y un futuro para los jóvenes del campo, donde las reformas agrarias revitalicen la interdependencia entre productores y consumidores, garanticen la supervivencia de la comunidad, la justicia económica y social, la sostenibilidad ecológica y el respeto por la autonomía local y la gobernanza con igualdad de derechos para las mujeres y los hombres ... donde se garantice el derecho a los territorios y a la autodeterminación de nuestros pueblos;
... compartamos nuestros territorios en paz y de manera justa entre nuestros pueblos, ya seamos campesinos, comunidades indígenas, pescadores artesanales, pastores nómadas u otros;
... si se viven catástrofes naturales y provocadas por las personas, y situaciones posteriores a los conflictos, la soberanía alimentaria actúe como una auténtica garantía que fortalezca los esfuerzos de recuperación local y mitigue el impacto negativo। En el que se tenga presente que las comunidades afectadas desamparados no son incapaces, y donde una sólida organización local para la recuperación por medios propios constituya la clave para la recuperación;
... se defienda el poder de los pueblos para decidir sobre sus herencias materiales, naturales y espirituales।

¿En contra de qué luchamos?

El imperialismo, el neoliberalismo, el neocolonialismo y el patriarcado, y todo sistema que
empobrece la vida, los recursos, los ecosistemas y los agentes que los promueven, como las
instituciones financieras internacionales, la Organización Mundial del Comercio, los acuerdos de libre comercio, las corporaciones multinacionales y los gobiernos que perjudican a sus pueblos;
El dumping de alimentos a precios por debajo de su costo de producción en la economía global;
El control de nuestros alimentos y de nuestros sistemas agrícolas en manos de compañías que anteponen las ganancias a las personas, la salud y el medioambiente;
Tecnologías y prácticas que erosionan nuestra capacidad de producción alimentaria en el futuro, dañan el medioambiente y ponen en peligro nuestra salud। Éstas incluyen los cultivos y animales transgénicos, tecnología terminator, acuacultura industrial y prácticas pesqueras destructivas, la llamada “Revolución blanca” de las prácticas industriales en el sector lácteo, las llamadas “Nueva y vieja Revoluciones Verdes”, y los “Desiertos Verdes” de los monocultivos de biocombustibles industriales y otras plantaciones;
La privatización y la mercantilización de los alimentos, servicios básicos públicos, conocimientos, tierras, aguas, semillas, ganado y nuestro patrimonio natural;
Proyectos / modelos de desarrollo y industrias de extracción que desplazan a los pueblos y que destruyen nuestro medioambiente y nuestra herencia natural;
Guerras, conflictos, ocupaciones, bloqueos económicos, hambrunas, desplazamientos forzados y confiscación de sus tierras, y todas las fuerzas y gobiernos que los provocan y los apoyan; y los programas de reconstrucción tras un conflicto o catástrofe que destruyen nuestro medioambiente y capacidades;
La criminalización de todos aquellos que luchan por proteger y defender nuestros derechos;
La ayuda alimentaria que encubre el dumping, introduce OGMs en los entornos locales y los sistemas alimentarios y crea nuevos patrones de colonialismo;
La internacionalización y la globalización de los valores paternalistas y patriarcales que marginan las mujeres y las diversas comunidades agrícolas, indígenas, pastoriles y pesqueras en el mundo;

¿Qué podemos hacer y haremos al respecto?

De la misma manera en la que estamos trabajando con la comunidad de Sélingué para crear un espacio de encuentro en Nyéléni, nos comprometemos a construir nuestro movimiento colectivo para la soberanía alimentaria, forjando alianzas, apoyando nuestras diferentes luchas y haciendo que nuestra solidaridad, fuerza y creatividad lleguen a los pueblos de todo el mundo que tienen un compromiso con la soberanía alimentaria। Cada lucha por la soberanía alimentaria, independientemente de en qué lugar del mundo se libre, es nuestra lucha.
Hemos acordado una serie de acciones colectivas para compartir nuestra visión de la soberanía alimentaria con todos los pueblos del mundo, que están detalladas en nuestro documento de síntesis. Llevaremos a cabo estas acciones en cada una de nuestras respectivas áreas locales y regiones, en nuestros propios movimientos y conjuntamente en solidaridad con otros movimientos. Compartiremos nuestra visión y nuestra agenda de acción para la soberanía alimentaria con aquellos que no hayan podido estar con nosotros en Nyéléni, para que el espíritu de Nyéléni se disemina en todo el mundo y se convierta en una poderosa fuerza que haga de la soberanía alimentaria una realidad para los pueblos de todo el mundo.
Por último, damos nuestro apoyo incondicional y absoluto a los movimientos campesinos de Malí y a ROPPA en su lucha para que la soberanía alimentaria se convierta en una realidad en Malí y por extensión en toda África।
¡Es hora de la soberanía alimentaria!