Referendo por el Agua

FIRMA REFERENDO POR EL AGUA. SIN AGUA NO HAY VIDA
El Referendo se tomó a Kennedy
Por Tatiana Roa Avendaño
Faltan manos, gente, tiempo para asumir este reto que implica salir a la calle los domingos, en los barrios, en los pueblos y conseguir los apoyos que gustosa la gente daría a nuestro Referendo. Éste lo ganamos si, quienes nos hemos comprometido con él, asumimos el reto que implica todo lo cual significa dedicar un buen rato de nuestro tiempo; la experiencia es interesante, los debates que se dan en torno al agua son muy ricos, nos llenan de fuerza en nuestros argumentos, la posibilidad de conversar con la gente nos permite entender las preocupaciones que hay en la población colombiana. "¿Qué significa el mínimo vital gratuito?" -me pregunta un joven, ¿eso quiere decir que nos van a regalar el agua, y entonces qué va a pasar con los que la desperdician?. ¿Cómo así…el agua puede ser privatizada? -dice una señora que camina con su hijo hacia la biblioteca. ¡Firma, firma! -dicen los niños y niñas a sus madres y padres. "Mami mira que los polos se están descongelando con el cambio climático y vamos a tener más problemas con el agua" -le explica con mucha pedagogía la niña a su madre para animarla a firmar. En general, poca gente se niega a hacerlo. La gente por el agua siempre entrega unos minutos en una ciudad donde todos y todas van de prisa. Les angustia conocer la realidad, saben que son miles de personas las que cada mes se quedan sin el servicio, que el deterioro crece y que los ríos principales del país cada vez están más contaminados.
Toda esta rica experiencia la vivimos 13 personas que nos congregamos, este domingo 8 de junio, frente a la Biblioteca del Tintal, para hacer una "toma" a Kennedy. Nuestra idea era cubrir la biblioteca y cuatro plazas frente a igual número de parroquias, luego de que Carlos, nuestro comunicador, ya había motivado a la gente de la biblioteca y a los párrocos. La jornada había sido convocada por diversas organizaciones del CNDAV, con la idea de seguir nuestro trabajo en Bogotá. Había gran expectativa. Nos propusimos una meta, nadie se iría sin al menos 10 planillas, es decir 150 apoyos. Mi experiencia en la biblioteca fue muy gratificante, quien entra a una biblioteca suele caminar con menos afán, suele ser gente que le gusta informarse, polemizar, conversar. Hablamos con todas estas personas, incluidos los niños y las niñas. A propósito, nos faltan planillas para el Referendito, los niños y las niñas tienen mayor sensibilidad e incluso más conocimiento sobre lo que está pasando en El Planeta, tengo la esperanza que ellos y ellas transformen esta sociedad. Las preguntas son interesantes, las historias fantásticas. La biblioteca nos había permitido un espacio y allí me hice inicialmente sola hasta que llegó Leidy, una joven tolimense que se ofreció voluntaria a trabajar en la jornada, no obstante hasta ese momento no conocía del Referendo. Carlos había logrado motivarla y sin dudarlo aceptó. Ella viene de procesos de comunicación en su tierra. Otro voluntario se nos unió, ya éramos tres, así fuimos abordando a quienes entraban o salían de la biblioteca. El resto del grupo se había ido a las parroquias.
Luego de almorzar juntos y compartir en el bazar del barrio, que convocaba la parroquia, algunos decidimos partir, otros animados continuaron en el Bazar recogiendo firmas. Al final de la tarde alrededor de 100 planillas habíamos logrado conseguir, mil quiniestas firmas…... La tarea fue cumplida…y lo mejor, nuestro entusiasmo crece.
¿Y Ud. cuándo se anima a acompañarnos?...este domingo volveremos a Ciudad Bolívar.

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