Campesinos del Tolima, Colombia, Agredidos por la Fuerza Pública

La escuela Manuel Quintín Lame del departamento del Tolima expresa
solidaridad con el agro colombiano que se moviliza exigiendo derechos
y denuncia como el gobierno mantiene el desastre del modelo de
desarrollo del agro imponiéndolo con violencia y con acciones de
guerra. El nombre de nuestra escuela alude al indio que dignificó la
protesta y la movilización. 

Desde el Sur seco y duro del Tolima, donde los altivos indios pijao
resistieron todas las formas violentas y opresivas que se impusieron
desde la conquista y que se mantienen hoy día; los escuelantes y
acompañantes de la Escuela Manuel Quintín Lame, expresamos
solidaridad con nuestros hermanos de la escuela, con nuestros hermanos
de territorio y de región y con nuestros hermanos indígenas y
campesinos que hoy se movilizan valiente y heroicamente en diversos
puntos de la geografía nacional. 

En el corregimiento de Castilla, del municipio de Coyaima, los
indígenas y campesinos del Sur del Tolima han expresado desde el día
19 de agosto, su rechazo e inconformidad con las políticas públicas
estatales que han empobrecido y violado el derecho al territorio y al
alimento de las comunidades. Esto lo han hecho con sus voces, con su
indignación, con los bastones de los gobernadores y la guardia
indígena. Sin embargo la policía entrenada para provocar, agredir y
atacar las voces que opinan distinto, se ha excedido en su autoridad y
fuerza. El ataque a las casas de los habitantes de Castilla y el
bombardeo con bombas de gases desde el aire a las viviendas y a las
ollas de los alimentos, es un acto de brutalidad y violación de los
derechos humanos de las comunidades indígenas y campesinas y de los
habitantes del caserío. 

Nuestra voz se une a favor de las comunidades, los líderes, los
jóvenes, las mujeres y mayores que se mantienen en heroica
resistencia y también a la comunidad de Castilla que ha sido atacada
sin piedad alguna. Nuestra voz se une en solidaridad de los hombres y
mujeres del campo, a las organizaciones rurales que hoy se paran con
dignidad ante el irrespeto y desconocimiento de un gobierno que hace
alarde de la paz y apunta con fusiles a las voces que expresan
descontento y diferencia. 

Por un Colombia que sea respetuoso y valore sus comunidades rurales y
especialmente a aquellas que pese a todas las adversidades siguen
alimentando a las ciudades, hacemos un llamado para que cese la
violencia y se adopten medidas inmediatas a favor de esta parte del
país abandonada, empobrecida y violentada. 

Resguardo de Tamirco- Natagaima, Tolima. Escuela Manuel Quintín Lame.

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