Campaña Global de las Semillas de la Vía Campesina

Recomendaciones para la Campaña Global de las Semillas de la Vía Campesina

Discutidas durante el Foro, “Defendamos las semillas campesinas por la vida y el futuro de la humanidad”
Bali, Indonesia, marzo de 2011

Del 7 al 11 de marzo de 2011 nos reunimos casi 40 representantes de organizaciones de la Vía Campesina de Indonesia, Corea del Sur, la India, Madagascar, Francia, México, Brasil, Chile y El Salvador. Juntos realizamos el primer foro internacional de productores de semillas de la Vía Campesina, “Defendamos las semillas campesinas por la vida y el futuro de la humanidad.”

La gran mayoría de las organizaciones de La Vía Campesina ya realiza algún tipo de actividad relacionada con la recuperación de sistemas campesinos de semillas. Estas incluyen campañas políticas contra las amenazas de la industria semillera y contra la criminalización de los productores campesinos de semillas; la defensa de los sistemas campesinos de semillas ante la opinión pública; actividades contra leyes nacionales e internacionales que permiten y promueven la privatización de las semillas. Sobre todo, existe mucho trabajo con las semillas mismas, una tarea en la cual las mujeres son protagonistas importantes: el rescate de variedades locales y conocimientos sobre ellas; así como su revaloración, conservación, reproducción, selección, cruzamiento, multiplicación, intercambio, distribución y venta a través de las organizaciones campesinas.

Nuestras comunidades demuestran que nuestras propias semillas son superiores en numerosos aspectos a las semillas comerciales. Las semillas de la industria requieren de inmensas cantidades de insumos químicos, de agua y maquinaria que destruyen nuestra salud y la del medio ambiente. Llevan a los campesinos hacia el endeudamiento, la dependencia, y hacia abandonar sus cultivos nutritivos para el beneficio de los cultivos industriales de exportación. Las semillas campesinas son sistemas vivos. Seleccionadas y multiplicadas en los mismos campos que se cultivan, son capaces de adaptarse a las condiciones locales y a cambios en el clima, sin utilizar venenos químicos ni tecnología industrial. Funcionan bien para las necesidades de nuestros pueblos y permanecen en nuestras manos, bajo nuestro control y cuidado. Siguen siendo una alternativa real a las semillas híbridas y transgénicas de las corporaciones. Nos damos cuenta que para realizar la soberanía alimentaria es necesaria la soberanía de semillas.

A pesar de todas las actividades que ya realizamos con semillas campesinas, vemos la necesidad de fortalecer la Campaña Internacional de Semillas, “Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad” de la Vía Campesina, para profundizar, expandir y entrelazar el trabajo presente, a través de apoyo mutuo e intercambio, de formación y educación, así como a través de actividades políticas en común. Se plantea que la Campaña actúe a nivel internacional, regional, nacional y local, en dos ejes: 1) uno de de la lucha política por la defensa de los derechos de los campesinos y pueblos indígenas a producir y guardar sus semillas y 2) de fortalecimiento y promoción práctica de los sistemas campesinos de semillas. En este trabajo la Campaña puede crear vínculos con por lo menos tres comisiones de la Vía Campesina: Biodiversidad y Recursos Genéticos, Agricultura Campesina Sostenible, y Soberanía Alimentaria.

En este sentido hemos formulado algunas recomendaciones para fortalecer y re-articular la Campaña:
Principios Generales y Orientación de la Campaña

• La Campaña debe actuar simultáneamente a nivel regional/internacional, nacional y local; debe ser desarrollada como lucha política para defender a las semillas campesinas e indígenas y los derechos colectivos de los campesinos a sus semillas; así como a través del fortalecimiento práctico de los sistemas de semillas campesinas, es decir, a través de la producción de semillas.

• Debemos vincular en todo momento la relación transversal que tienen las semillas campesina con los otros ejes políticos de la Vía Campesina: agricultura campesina sustentable, agroecología, soberanía alimentaria, campaña contra Monsanto, reforma agraria y la defensa de tierra y territorio, mujeres, formación política y formación agroecológica, cambio climático, crisis de los alimentos, políticas públicas, y Derechos Campesinos. En otras palabras, debemos hacer político el tema de semillas, que se dé a conocer en el contexto de otras luchas de la Vía. Estamos concientes que las semillas son la base de la soberanía alimentaria.

• La campaña debe valorar y dar visibilidad al papel de las mujeres que trabajan con semillas campesinas. De forma general, debe contribuir a valorar y dar a entender la cultura campesina e indígena en cuanto a las semillas y ante el público.

• Una dimensión de la Campaña debe de ser el facilitar nuestro conocimiento sobre las leyes de semillas en varios niveles: Leyes internacionales (por ejemplo: el Tratado de la Semilla de la ONU, UPOV, OMC-APDIC, OMPI) y leyes nacionales (protección de obtención vegetal; patentes, catálogos, certificaciones, normas industrias de sanidad vegetal etc.). En estos espacios debemos definir e imponer el reconocimiento de los derechos colectivos de los campesinos y prohibir los derechos de propiedad industrial que permiten la privatización de las semillas. Así mismo, el Tratado de la Semilla no debe ser más que una pequeña parte de la Campaña. Si en un futuro valoramos que el Tratado ya no es útil para nuestro trabajo debemos abandonarlo. Nuestra prioridad debe ser la producción de semillas campesinas, como la primera forma de resistencia y como sistema para acceder a las semillas, un sistema que jamás será reemplazado por el del Tratado.

• Debemos definir hacia quién va dirigida la Campaña en sus distintas dimensiones: gobiernos, medios de comunicación, campesinos, consumidores, ONGs etc., con estrategias distintas para cada uno. En todo momento cuidar de dar mucha visibilidad a las semillas campesinas y al trabajo con ellas.

• Debemos siempre construir espacios de experiencias culturales cercanas a las semillas. Es una manera muy poderosa de movilizar tanto a nuestras organizaciones como al resto de la sociedad. Sin embargo debemos de asegurar que el tema de las semillas permanezca un tema político.

• Debemos analizar si es conveniente o no que la Campaña también sea ampliada para abordar las razas campesinas de los animales. Esto lo debemos definir pronto.

• Debemos llevar a cabo urgentemente un debate interno sobre el vocabulario que mas nos conviene utilizar para describir nuestros sistemas campesinos de semillas. Pensamos que debemos evitar palabras que provengan del vocabulario dominante de la industria, tal y como “bancos” de semillas, y “recursos genéticos.” Pensamos más bien en palabras como “semillas campesinas,” “casas de semillas campesinas,” “graneros de semillas campesinas,” etc.



• La mejor defensa de la semillas campesinas es la estrategia ofensiva: debemos actuar para denunciar y dar paro a las amenazas a la sociedad en su conjunto, no solo a los campesinos, que son las semillas híbridas y transgénicas, la erosión genética, y la privatización y monopolio de las semillas en manos de la industria semillera, los agrotóxicos y la ingeniería genética. Debemos hacer públicos la necesidad de las semillas campesinas frente al cambio climático, la crisis alimentaria, y el cuidado de la Madre Tierra.

• Debemos también reconocer que no solo tenemos derechos a las semillas, sino también deberes. En este sentido sugerimos elaborar algún tipo de protocolo o carta del trabajo de nuestra “ética” y de “compromiso” con las semillas.

• Debemos definir posibles aliados adicionales para la Campaña.

Defendiendo nuestras Semillas en la Lucha Política

• Es urgente dar publicidad, denunciar y luchar contra de la criminalización de los campesinos y campesinas que usan y defienden sus semillas. Debemos dar visibilidad a nivel internacional los casos locales. Debemos hacer entender al mundo que estamos ante “una guerra por las semillas,” que de su resultado depende la humanidad en su conjunto, y que en la primera trinchera de esta guerra, defendiendo los intereses de todos y todas, estamos las campesinas y los campesinos. Somos los campesinos que hoy enfrentamos encarcelamiento, ordenes de aprensión y demandas legales por el hecho de utilizar y seleccionar nuestras propias semillas.

• En el mismo sentido, debemos mostrar públicamente la verdadera irresponsabilidad y criminalidad que son la destrucción y privatización de las semillas campesinas y que se favorezcan los transgénicos, las semillas híbridas, y el monopolio de las corporaciones.

• Es necesario analizar las políticas y leyes sobre semillas en cada país. Es probable que el trabajo de nuestros aliados como GRAIN y ETC nos pueda ayudar con este tipo de inventario. La Campaña debe politizar los aspectos legales y llevar a cabo campañas contra leyes locales, nacionales e internacionales que legalizan la privatización de nuestras semillas y que permiten los transgénicos y otras tecnologías de la industria para manipular a las semillas.

• Debemos llevar a cabo campañas educativas dirigidas a funcionarios públicos que puedan simpatizar con el tema de las semillas campesinas. Debemos mostrar la importancia de las semillas campesinas, dirigiéndonos hacia la educación y la opinión pública.

• Un eje fuerte de la Campaña debe ser la lucha contra los transgénicos, las semillas híbridas y en general contra la industria semillera que manipula nuestras semillas. Debemos aclarar la amenaza que son estas tecnologías industriales para nuestros ecosistemas campesinos. Y debemos organizarnos para sacarlas de nuestros campos.

• Debemos descriminalizar el intercambio campesino de semillas, pero también el que podamos llevarlas a distintos países y promover su intercambio de manera responsable. Debemos dar nombre a estos tipos de intercambio de campesino a campesino, ya que queremos evitar llamarle tránsito o intercambio “libre”. La industria siempre ha sacado ventaja de esta “libertad” para apropiarse de nuestras semillas. Hay un mismo razonamiento en cuanto a nombrar la Campaña Global, “Patrimonio de nuestros pueblos al Servicio de la Humanidad” (en lugar de “patrimonio común de la humanidad” que fue interpretado como “patrimonio común” por la industria, legitimando su robo de los bienes comunes de las comunidades indígenas y campesinas.)

• Ya no podemos confiar en los centros de investigación, bancos y colecciones públicas y privadas de semillas porque ahí está en peligro la diversidad: Se encuentra congelada en el tiempo, en lugar de ser reproducida lo suficiente, y no es accesible a la mayoría de los campesinos. Hoy en día las secuencias genéticas de las semillas se están digitalizando y archivando en computadoras. A través de la digitalización, la industria intenta fabricar plantas sintéticas. En algunos casos esto incluso ha llevado a que los bancos de semillas se deshagan de sus colecciones de semillas vivas como basura. Sin embargo, sabemos que las únicas semillas capaces de alimentar a la humanidad son las semillas reales. Por eso debemos desarrollar una campaña política alrededor de varios aspectos de los bancos de semillas.

• También debemos rescatar las semillas secuestradas en estas colecciones y bancos, donde se pierden por descuido y desuso, y/o son robadas y privatizadas por la industria. Nosotras y nosotros mismos tenemos la responsabilidad de preservar estas semillas que son necesarias para alimentarnos hoy y alimentar a nuestros hijos en el futuro. Existen técnicas simples para preservar las semillas durante muchos años en casas de semillas cercanas a los campos. Estas deben ser administradas localmente por comunidades campesinas. Debemos dar visibilidad a ejemplos de semillas “liberadas” y administradas por campesinos y campesinas como el de la ANAP (Vía Campesina-Cuba).

• El Tratado de Semillas de la ONU, en el mejor de los casos, continúa a ser ambiguo al abandonar el respeto los derechos campesinos a utilizar, guardar, intercambiar y vender nuestras semillas, dando esta responsabilidad a los gobiernos nacionales. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos respeta los privilegios de la propiedad industrial, no de los campesinos. Por ende debemos exigir de manera urgente la aprobación de la Convención de Derechos Campesinos en la ONU como instrumento no ambiguo sobre este tema.

Defendiendo las Semillas a través de la Producción Campesina de Semillas

• La primera y más urgente tarea es entrelazar nuestras experiencias con semillas campesinas en la Vía Campesina, como red interna para el intercambio de semillas, experiencias, métodos, obstáculos y soluciones, y para apoyarnos mutuamente. Debemos organizar más foros entre productores campesinos de semillas.

• En cada país debemos organizar el apoyo práctico, educativo y técnico a nuestras bases para que se siembren, de preferencia, variedades de semillas campesinas, no variedades comerciales. Esto incluye poder contar con semillas campesinas en cantidades suficientes.

• Es necesario rescatar, educar y desarrollar nuestros propios expertos campesinos y campesinas de semillas. Esto incluye una dimensión importante de rescate de conocimientos campesinos sobre variedades y su selección.

• Debemos detectar y hacer un inventario de las necesidades de los miembros de cada organización en cuanto a semillas campesinas, y organizarnos dentro de las organizaciones para multiplicar y distribuir semillas en cuanto a estas necesidades.

• Podemos hacer campaña en los países con las y los campesinas y campesinos para que cada una se comprometa a recuperar y reproducir una variedad de semilla en peligro de pérdida, y dar un reconocimiento comunitario por este esfuerzo.

• Es urgente iniciar el trabajo de documentar y sistematizar nuestras experiencias dentro de Vía Campesina con semillas campesinas y socializar los aprendizajes en forma de educación popular con las organizaciones miembros. Una idea es crear material de video y material escrito que sea accesible a todos y todas.

• Debemos promover las ferias campesinas y mercados locales de semillas. Estos deben ser manejados por campesinos y campesinas, y deben respetar sus derechos colectivos a las semillas.

• Debemos también fomentar las casas locales, de semillas, manejadas por las organizaciones campesinas mismas.

• Debemos socializar técnicas/métodos campesinos para seleccionar, cuidar, y desarrollar nuestras variedades de semillas de manera descentralizada.

Finalmente, debemos recordar que las semillas representan tanto el pasado y la historia de los pueblos campesinos e indígenas, como su presente, y que además son la esperanza de la humanidad frente a un mundo y clima que están cambiando. Es nuestro deber sagrado ante toda la Sociedad y la Madre Tierra, el continuar cuidando, defendiendo, desarrollando y compartiendo nuestras semillas.



La Via Campesina

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